Publicado en Club de Internet 2009_10

“Liber Mariae”

 

 

Los milagros de Ntra. Señora .

ImagenJesús Masana Monistirol

Volver la mirada a la cultura medieval a través de esta joya literaria de los Milagros de Nuestra Señora es aspirar una bocanada de aire puro y reconfortante, desde   una sociedad, la que nosotros formamos, plagada de desesperanza y confiada obsesivamente en autosatisfacer sus  necesidades y olvidar la misma esencia de la vida temporal que es inexorablemente eterna…

Por unos días he ejercido misma función que en su día realizaron los ilustradores del Escriptorium de Alfonso X, codo a codo con Fray Juan Gil de Zamora y tantos eruditos y artistas de la corte del rey sabio… Me ha tocado en suerte o ¿no ha sido tal vez un favor especial de esa misma Señora de la que he ilustrado las narraciones medievales? Pienso hoy que ha sido esto último. Lo sé después de recrear con imágenes aquellos escritos.

He experimentado la sensación creadora del pintor medieval, tan sutilmente unida a la esfera de lo trascendente desde la limitación de lo que pasa, de la existencia solo aparente del cuerpo y sus ansias cotidianas.

Qué distinto el mensaje que  la mass-media actual nos comunica del que respira la literatura alfonsina… La palabrería, la evasión lúdica, el cotilleo vanal, la noticia truculenta, versus la realidad cotidiana el ciudadano medieval, inmerso en problemas tan similares al homo-cibernéticus de hoy que busca sólo su salvación en sus propias fuerzas; aquél, con un concepto más equitativo y real de la propia existencia, ansiaba también hallar soluciones perentorias al sufrimiento interior y exterior, a la propia limitación temporal y la conciencia de su precariedad le catapultaba al más allá -tan cercano a él cuanta era la fe en un ser-comodín, capaz de sanar cualquier enfermedad: María-…

El lugar que ocupa Cristo en la mayoría de la iconografía románica es para su Madre, Nuestra Señora. Mas ésta es representada siempre con relación a su Hijo, del que recibe la fuerza sanadora. Es la estampa de la madre y el hijo en sus rodillas. Ella abre su mano derecha y con la izquierda sostiene al Hijo, que bendice con su mano derecha, extendidos dos dedos, índice y corazón, refiriendo simbólicamente el número a la segunda persona de la Trinidad. No se trata pues de una Es toda la Corte celeste la que está inmersa en la acción benéfica

La idea de que un Dios justiciero es el que tiene atemorizado al hombre medieval es del todo errónea al contemplar la teología que emana de los relatos marianos y de sus dibujos.

    El papel acuarelado  ha sido el soporte de las ilustraciones que acompañan 10 “milagros”. La portada muestra a la Señora y al Niño repartiendo sus dones a un grupo de suplicantes. El espacio ha sido estudiado según la distribución de la anécdota, previa su lectura y estudio. La secuenciación ha sido el modo más frecuente de presentar cada tema; primero, la imagen de la Virgen Madre con el Hijo, en lugar y magnitud preferentes; a continuación, el coprotagonista o recipendario del favor celestial, el desarrollo de la acción salvífica y el desenlace o culminación del milagro. En alguno de los milagros he optado por ofrecer  una única escena.

   De la distribución medieval, simétrica, en forma de espacios rectangulares he pasado a otra, hermana del “cómic” actual; dos épocas se dan la mano para anunciar un mismo hecho.

   El estilo utilizado en estas láminas hunde sus raíces en las culturas bizantina y románica desde la prespectiva de una misma fe. He intentado aunar el mensaje románico-didáctico con la presencia-bizantina de murales e iconos. Éstos añaden un cariz celeste a la abstacción, más teológica, de la iconografía románica.

  La elección de los temas para ser ilustrados surgen de una motivación personal, basada fundamentalmente en la variedad de estratos sociales. Hombres, mujeres y niños; nobles, obispos y plebeyos; frailes y laicos; toda una sociedad, girando alrededor de las mismas necesidades; éstas, catalogadas en físicas y morales: los milagros se realizan sobre personas con deficiencias físicas y con ansiedades de tipo existencial.

 Los personajes humanos gesticulan, tienden los brazos y las manos, se arrodillan, se contorsionan henchidos de dolor, sonrien, bailan, agradecen. Los celestes personifican formas humanas o se representaciones simbólicas: Dios Padre Creador, con su potente brazo y la mano con los tres dedos trinitarios extendidos, el Espíritu-Paloma, los ángeles son jóvenes alados, los santos ostentan sus atuendos y símbolos adecuados. El demonio, ese espíritu maléfico que tiene como misión propia destruir al hombre, se presenta potente y justiciero surgiendo de las profundidades infernales, mostrando su maldad con la cornamenta y ocultando su malicia bajo grandes capas…

  Mi agradecimiento a la MADRE  NUTRICIA, como suele presentar a la Virgen el narrador de los milagros, por haber guiado mi imaginación y el pincel en estas lides más que artísticas, catequéticas. He experimentado un inmenso gozo poder expresar mi creatividad para divulgar la acción salvadora de María desde la Historia de nuestros cercanos antepasados.

Si hoy tuviera que revisar la tesis en la que descubría el motor que impulsaba el alma del artista románico para expresarse como lo hizo, es decir, a partir del rostro y éste “pantocrático”, añadiría, al capítulo mariano, estas mociones propias, basadas en la recreación de sus mismos iconos y con el mismo espíritu, que corroboran la primera de las conclusiones a las que llegué en aquel recorrido: “El estilo de vida interior de los románicos ha dado origen al ”estilo” románico. Colocados en parámetros escriturísticos, litúrgicos y vivenciales nos hemos acercado al alma de los artistas románicos” subrayo este último aspecto, que es el más humano y a la postre el dinamizador de los demás.

 Vaya también mi agradecimiento a cuantos han hecho posible mi colaboración en esta obra.

 

Anuncios

Autor:

Jesús: Dr. Bellas Artes, jubilado. Escribidor y pintor. Resu: Licenciada en Pedagogía.

3 comentarios sobre ““Liber Mariae”

  1. Qué suerte haber podido retroceder,,a traves de esta imagen,a la época y origen de nuestra LENGUA,con Gonzalo de Berceo en 1264 en LOS MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA
    Como tú bien comentas las Sociedades giran alrededor de las mismas necesidades,y las manifestaciones religiosas en la pintura especialmente ,se pueden aunar,,..Y, así vemos la gran similitud de la pintura románica con los iconos bizantinos.Las dos son pintura mural,el PANTOCRATOR románico y el bizantino ,representan y muestran la fuerza y el poder justiciero de Dios,mientras que María,es mediadora, la Madre la tabla de salvación
    Te agradezco hayas traido este tema ,que me apasiona

    1. Esta obra es un homenaje a Fray Juan gil de Zamora, enciclopedista comparable a S. Isidoro de Sevilla. Como él dominaba varias artes: la literatura, la música, la botánica, etc. Muchísimos manuscritos suyos se perdieron con la destrucción del convento de S. Francisco de Zamora.
      El antropólogo Francisco Rodríguez Pascual tradujo al castellano actual los escrito de Fray Juan, en los que narra los milagros de Nuestra Señora. Basándome en ilustraciones medievales, me metí en la esencia de los relatos, de los que surgieron las ilustraciones, acuarelas sobre papel.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s